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Madrid se convierte en el “puente” entre laboratorio y mercado: Science for Industry 2026 llega con un mapa del futuro

Durante dos días, lo que normalmente tarda años en cruzar del paper al producto va a estar al alcance de una conversación, una reunión y una decisión.


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El 28 y 29 de enero, La Nave de Madrid vuelve a ser ese lugar extraño y valioso donde la ciencia deja de hablar en futuro y empieza a hablar en plazos. Science for Industry 2026 (S4i) celebra su cuarta edición reuniendo a más de 160 universidades, compañías, startups e inversores, con participación internacional de más de treinta países y actores de primer nivel como Cambridge y Lausana. Si te interesa cómo se construye la ventaja competitiva de los próximos años, esto no va de “ver demos”: va de entender qué tecnologías están madurando lo suficiente como para convertirse en negocio, en estándar… o en disrupción.


¿Por qué te debería importar? Porque S4i es una señal de mercado. Cuando en un mismo evento convergen energía avanzada, materiales de altas prestaciones, salud, agroalimentación, economía circular, aeroespacial y biotecnología industrial, el mensaje es claro: la innovación ya no viaja por carriles separados. Las empresas que ganan no son solo las que “adoptan IA” o “hacen sostenibilidad”, sino las que conectan piezas: energía + materiales; salud + automatización; economía circular + diseño industrial; biotecnología + fabricación. El valor aparece en esas intersecciones, donde el coste baja, la precisión sube y lo imposible se convierte en rutina.


Los ejemplos que se muestran este año apuntan justo a esa nueva normalidad: turbinas urbanas diseñadas por IA (energía más distribuida y adaptada al entorno), plataformas de carga inalámbrica para patinetes eléctricos (infraestructura invisible y fricción cero), bioimpresión 3D de tejidos humanos (salud que se fabrica, no solo se receta), biomateriales que evitan microplásticos (sustitución masiva de componentes, no solo “eco-etiquetas”), chips “en tinta” para combatir la falsificación (seguridad integrada en el propio envase) y asistentes de IA para el cuidado de personas mayores (productividad del sistema y dignidad en el servicio). No hace falta ser especialista para ver el patrón: pasamos de productos a sistemas; de objetos a servicios continuos; de innovación puntual a cadenas de suministro rediseñadas.


Y hay un detalle que cambia la lectura estratégica: por primera vez, S4i abre sus puertas a alumnado de institutos y al público general. Esto no es un gesto simpático; es construcción de capacidad. Las regiones que lideran la “deep science” no solo atraen inversión: atraen talento antes de que tenga que decidir su camino. Madrid está intentando convertirse en un referente europeo no únicamente por el evento, sino por el efecto acumulativo: más encuentros, más colaboración universidad-empresa, más capital paciente, más cultura científica. Si estás pensando en alianzas, corporate venturing, scouting tecnológico o en cómo blindar tu cadena de valor a 3–5 años, la pregunta útil no es “¿qué compro?” sino “¿con quién aprendo y experimento ya?”. S4i es, sobre todo, un lugar para empezar ese mapa.


La oportunidad práctica: ve con un objetivo claro. Identifica un problema de tu negocio que hoy parezca estructural (coste energético, fraude, escasez de materiales, tiempos de desarrollo, atención a mayores, compliance ambiental) y busca tecnología que lo vuelva modular y medible. En eventos así, la ventaja no está en ver “lo más futurista”, sino en detectar lo transferible: lo que puede entrar en piloto en 90 días y escalar en 12–18 meses. Lo demás es inspiración. Esto es ejecución con radar.


Noticias de la semana

• S4i 2026 consolida un formato de transferencia: más de 160 universidades/organizaciones, startups e inversores conectados en un mismo mercado de innovación (Madrid como hub europeo de ciencia profunda).

• Apertura al público e institutos: un paso para ampliar la base de talento científico-tecnológico y acelerar vocaciones, clave para la competitividad a medio plazo.

• Foco transversal en sectores críticos (energía, materiales, salud, economía circular, aeroespacial y biotecnología), señal de que las próximas ventajas vendrán por integración de tecnologías.

• La conversación sobre protección de innovación (patentes y antifalsificación) gana peso a medida que se multiplican los prototipos listos para industrializar.


Referencias













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